sábado, 5 de enero de 2013

Proteste


[Artículo publicado por el director de GASTRO ARAGÓN en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, del viernes, 4 de enero]

Se viene un año de protestas populares, tal y como ya han asumido los diferentes gobiernos. Así que, bien como entrenamiento para los menos asiduos, bien como gimnasia de mantenimiento para los habituales, proponemos alguna más a modo de sugerencia, relacionadas con el objeto de esta columna, que quizá vayan surgiendo efecto.
Somos los aragoneses, en general, poco dados a la protesta individual. Si el café del bar es lamentable, ponemos mala cara, añadimos más azúcar o una chorrada, y nos lo tragamos, jurando no volver. Pero está en nuestra ruta de trabajo y... Pues bien, pague y, educadamente, dígale al responsable del engendro que estaba infumable y que no piensa volver mientras no lo mejore. Además de contarlo a todos su amigos, que para eso sirven las redes sociales.
Cuando en ese restaurante, más o menos estupendo, le ofrezcan sus mejores sugerencias fuera de carta —¿si son las mejores, por qué no están en la carta?—, exija de entrada su precio. Dado que no lo hará —somos así—, cuando compruebe a la hora de pagar que el manjar en cuestión dobla los precios habituales, proteste y niéguese. Es ilegal y al final se entenderán. Y en cualquier caso, recuérdeselo a sus amigos...
Si en su super o tienda habitual ha desaparecido su producto favorito, esa lata que tanto le gusta, pregunte, incordie, llore. Es usted quien tiene que decidir lo que compra, no ellos. Por supuesto, sugiera que no volverá y lo contará...
Son, sí, pequeños detalles de rebelión, aunque no infantiles pues en estos tiempos, con la supervivencia de los establecimientos en juego, es cuando, al fin, el consumidor adquiere su mayor poder. Utilícelo, educadamente, con una pizca de ironía, pero hágalo.
Quizá no sirva para nada, pero al menos le mantendrá en forma al salir a la calle de forma masiva.

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