AGENCIAS
Una alimentación típicamente mediterránea, con presencia de pescado, verduras, legumbres, patatas, fruta y aceite de oliva, tiene un efecto protector sobre el cáncer de mama de hasta el 30% con respecto al promedio de la población femenina, e incluso más en el caso de los llamados tumores triple-negativo, los más agresivos y para los que por ahora no existe un tratamiento quimiopreventivo. Así lo ha puesto de manifiesto un extenso estudio epidemiológico en el que se han analizado los hábitos de más de 2.000 mujeres españolas durante los últimos años. En el análisis han participado 23 hospitales, entre ellos el Clínic de Barcelona.

