Juan Carlos Anglés, agricultor, ganadero
turolense y fundador de Alfalfa de Castelserás,ha enviado a la Reina Isabel II un par de balas de alfalfa de la localidad de Castelserás,
pasto reconocido por las principales cuadras del mundo por su calidad,
rendimiento y sabor, con el fin de evitar en el futuro denuncias por dopaje de
los caballos reales como las que han aparecido en las últimas semanas debido a
la ingesta de alfalfas de baja calidad y posiblemente contaminadas con
productos químicos como la morfina.
El destino de los cerca de 300 000 kilos
anuales de alfalfa de Castelserás que produce Juan Carlos Anglés son los
criaderos de pura sangre y las cuadras con los caballos más veloces de países
como Francia, Alemania, Catar, Kuwait o Arabia Saudí. Precisamente son los
países del golfo pérsico, aquellos en los que, allá por la Edad de Bronce, el
humano seleccionó por primera vez la alfalfa para alimentar a los caballos
procedentes de Asia Central, los que demandan cada año mayor número de
toneladas de la alfalfa de Castelserás.
Esta semana se enviaban dos paquetes, el
primero al Palacio de Buckingham, la residencia oficial de S.S.M.M. Isabel II
de Inglaterra, que contenía una carta de agradecimiento y una bala de alfalfa
de Castelserás con la que Juan Carlos Anglés pretende ayudar a la casa real inglesa
a alimentar a sus caballos con la mejor alfalfa del mundo. El segundo paquete,
mayor en volumen, estaba destinado a Dodson & Horsell, la proveedora de pienso
de la monarquía desde 1985, para que conozcan de primera mano la alfalfa que
comen los caballos más cotizados.
